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Cómo sustituir los equipos con R-22 de la empresa sin parar la actividad

Tres bombas de calor grises instaladas en batería sobre una pared blanca

Todavía hay oficinas, comercios y naves que trabajan con equipos de climatización cargados con R-22. Mientras no fallan, parecen un problema lejano. Pero el día que aparece una fuga o se avería el circuito frigorífico, la empresa descubre que no puede recargar el equipo y que tiene que decidir, a menudo en plena temporada, qué hacer con una instalación que se ha quedado sin frío.

Este artículo repasa la situación legal de este refrigerante, las opciones técnicas que existen para dejarlo atrás y la forma de planificar la sustitución para que el cambio se haga cuando convenga a la empresa y no cuando lo imponga una avería. Si gestiona varias sedes o una instalación grande, el enfoque por fases es el que más margen le dará.

Qué se puede y qué no se puede hacer hoy con un equipo de R-22

El R-22 es un hidroclorofluorocarbono (HCFC), una sustancia que daña la capa de ozono y que la normativa europea ha ido eliminando por etapas. Desde el 1 de enero de 2015 está prohibido emplearlo, sea nuevo, reciclado o regenerado, en el mantenimiento y la recarga de equipos de refrigeración y aire acondicionado. La prohibición recae sobre el gas, no sobre el funcionamiento: un equipo que conserve su carga original puede seguir en marcha.

La dificultad aparece con cualquier intervención que obligue a abrir el circuito o a reponer refrigerante. Una fuga pequeña, que en un equipo actual se resolvería localizándola, reparándola y recargando, en uno de R-22 obliga a elegir entre reconvertirlo, si es viable, o sustituirlo. Y esa decisión suele llegar en julio o agosto, cuando los equipos trabajan más y las instaladoras tienen la agenda más llena.

Cómo identificar los equipos con R-22 de su instalación

El primer paso es saber cuántos equipos están afectados y dónde se encuentran. La placa de características de cada unidad exterior indica el tipo de refrigerante y la carga. Si la placa es ilegible, el registro de operaciones de mantenimiento, las facturas de la instalación o la documentación técnica registrada pueden aclararlo, y un técnico puede confirmarlo con una revisión del equipo.

Con el inventario hecho, conviene clasificar cada equipo según lo que pasaría si dejara de funcionar mañana. No es lo mismo un split en una sala de reuniones que el equipo que refrigera una sala de servidores o la zona de atención al público de un comercio en verano. Esa clasificación por criticidad es la que ordenará después el calendario de sustituciones y el reparto de la inversión.

Reconvertir, sustituir o cambiar de sistema

No hay una respuesta válida para todos los equipos. La elección depende del estado de cada uno, de su antigüedad, de lo que cueste su parada y de los planes de la empresa para el edificio. Estas son las alternativas que se plantean con más frecuencia y lo que conviene tener en cuenta en cada una antes de decidir:

OpciónCuándo puede encajarQué tener en cuenta
Mantener el equipo vigiladoEquipos en buen estado, poco críticos y con sustitución ya planificadaCualquier fuga obligará a decidir de inmediato
Reconvertir a otro refrigeranteEquipos en buen estado mecánico con un refrigerante alternativo compatibleAceites y juntas, posible pérdida de capacidad y criterio del fabricante
Sustituir el equipoEquipos con averías frecuentes o al final de su vida útilLíneas y soportes solo se reutilizan si su estado y compatibilidad lo permiten
Cambiar de sistemaInstalaciones que ya no se ajustan al uso actual del edificioRequiere estudio de cargas y documentación técnica nueva

La reconversión, una solución con condiciones

Reconvertir consiste en sustituir el R-22 por un refrigerante alternativo admitido para ese tipo de equipo, adaptando lo necesario. Puede alargar la vida de un equipo en buen estado con una inversión menor, pero no siempre es posible ni aconsejable: algunos refrigerantes de sustitución rinden menos, pueden exigir cambiar el aceite o ciertos componentes, y el equipo conserva la eficiencia y los años que ya tenía. Tiene sentido como solución puente, no como estrategia a largo plazo.

Sustitución o cambio de sistema

Sustituir equipo por equipo mantiene la configuración actual y suele ser la vía más rápida. Cambiar de sistema es una decisión mayor, pero a veces la renovación es el momento de corregir errores de origen: zonas que nunca han estado bien climatizadas, oficinas con otra distribución o naves que ahora necesitan calor además de frío. En esos casos conviene estudiar alternativas como un sistema VRF o la aerotermia con bombas de calor.

Elegir el refrigerante del equipo nuevo pensando en la próxima década

Salir del R-22 para entrar en otro refrigerante que también vaya a quedarse sin recorrido sería repetir el problema. El Reglamento (UE) 2024/573, sobre gases fluorados de efecto invernadero, establece prohibiciones escalonadas de comercialización de equipos nuevos en función del potencial de calentamiento atmosférico del refrigerante, y alcanza también a los sistemas partidos de aire acondicionado y bomba de calor. En España se suma el impuesto sobre los gases fluorados.

Al pedir propuestas, conviene que cada una indique el refrigerante del equipo ofertado, su potencial de calentamiento atmosférico y si hay restricciones previstas que puedan afectar a su mantenimiento futuro. Un equipo que se instala ahora debería poder mantenerse con normalidad durante toda su vida útil, sin depender de un gas que se encarezca o escasee dentro de pocos años.

Planificar la sustitución sin parar la actividad

La diferencia entre una renovación ordenada y otra hecha a la carrera tras una avería está casi siempre en el calendario. Con el inventario y la clasificación por criticidad hechos, se puede preparar un plan que reparta las sustituciones en el tiempo y en el presupuesto y que encaje con la actividad de la empresa. Estos son los puntos que suelen marcar la diferencia:

Donde la temperatura no puede descontrolarse, como una sala de envasado en la industria alimentaria, la solución suele pasar por instalar de forma temporal equipos de alquiler de enfriadoras o climatizadoras mientras se monta el equipo definitivo. Así el cambio se hace con la actividad en marcha y sin forzar los plazos de obra.

  • Empezar por los equipos críticos y por los que ya muestran pérdidas de refrigerante o averías repetidas.
  • Dividir la obra por zonas, plantas o líneas para que nunca se quede todo el edificio sin climatización.
  • Aprovechar la primavera y el otoño, cuando el clima de València permite trabajar con menos demanda de frío o calor.
  • Programar los trabajos ruidosos o con cortes eléctricos fuera del horario de apertura o de producción.
  • Prever equipos de alquiler para las zonas que no admiten ninguna interrupción.
  • Coordinar con la propiedad o la comunidad los trabajos en cubiertas, fachadas y patios.
  • Reservar margen para imprevistos en líneas, desagües o cuadros eléctricos.

Documentación y trámites de la renovación

Cambiar generadores de frío o calor suele tener la consideración de reforma de la instalación térmica a efectos del RITE. Según su alcance y la potencia resultante, puede requerir memoria técnica o proyecto, y al terminar debe emitirse el certificado de la instalación y comunicarse a la Generalitat. También hay que actualizar el Manual de Uso y Mantenimiento y el registro de operaciones, para que la próxima inspección o el próximo mantenedor encuentren la instalación tal como está.

El refrigerante de los equipos retirados debe recuperarse antes del desmontaje, sin liberarlo a la atmósfera, y los aparatos tienen que acabar en manos de un gestor autorizado. Pida que la propuesta incluya estas operaciones y los justificantes que las acreditan. Una renovación de equipos de climatización bien planteada resuelve todos estos frentes dentro del mismo proyecto.

En resumen para tu empresa

Si su empresa todavía tiene equipos con R-22, el mejor momento para decidir es antes de la próxima fuga. En Solvenic Valencia, empresa instaladora habilitada RITE con equipo técnico propio, solo damos servicio a empresas, en València y en los municipios cercanos. En una visita técnica sin compromiso inventariamos los equipos afectados, valoramos qué opción encaja con cada uno y le entregamos por escrito un plan de sustitución por fases adaptado a su actividad.

Preguntas frecuentes

¿Es obligatorio sustituir ya un equipo que funciona con R-22?

No existe una obligación de retirar un equipo de R-22 que funcione con su carga original. Lo prohibido es recargarlo o repararlo con ese refrigerante, sea nuevo, reciclado o regenerado. Por eso la sustitución no se vuelve inevitable hasta que hay que intervenir el circuito, pero esperar a ese momento significa decidir con prisa y, a menudo, en plena temporada de calor.

¿Se puede cambiar el gas sin cambiar el equipo?

En algunos equipos sí, mediante una reconversión a un refrigerante alternativo compatible. Antes hay que comprobar el estado mecánico del equipo, el tipo de aceite, la compatibilidad de juntas y componentes y lo que indica el fabricante. Aun cuando es viable, el equipo puede perder algo de capacidad y mantiene su antigüedad, así que conviene verlo como una solución temporal dentro de un plan de renovación.

¿De qué depende el coste de sustituir los equipos?

Del número y la potencia de los equipos, de si se mantiene el sistema o se cambia por otro, de la posibilidad de reutilizar líneas frigoríficas y soportes, de la accesibilidad de cubiertas y patios, de la necesidad de trabajar fuera de horario o de alquilar equipos temporales y de la documentación técnica que requiera la reforma. Por eso una cifra seria solo puede darse tras visitar la instalación.

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Qué pasa después de enviar la solicitud

  1. Revisión técnicaUn técnico estudia el caso y, si falta algún dato, llama para completarlo.
  2. Visita a la instalaciónVemos sobre el terreno los equipos, los accesos y los horarios de la actividad.
  3. Propuesta por escritoAlcance, opciones y siguiente paso detallados por escrito, sin compromiso.

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