Cuando una empresa reforma su sede o se traslada a una planta nueva, la conversación sobre climatización suele arrancar con tres nombres: VRV, conductos y cassettes. Se presentan como alternativas, pero no compiten exactamente en el mismo plano. El VRV describe cómo se produce y se reparte el refrigerante en todo el edificio, mientras que conductos y cassettes describen cómo llega el aire a cada sala. Entender esa diferencia evita comparar presupuestos que no hablan de lo mismo.
En València la decisión tiene además condicionantes propios: plantas de oficina en edificios residenciales del Eixample con cubiertas comunitarias, sedes diáfanas en los parques empresariales del área metropolitana, veranos largos con mucha humedad cerca del mar y una ordenanza municipal que limita dónde pueden ir las unidades exteriores. Este artículo compara los tres sistemas con criterios que cualquier gerencia o departamento técnico puede aplicar a su propio edificio.
Qué es cada sistema y por qué no son excluyentes
Un sistema VRV, o VRF según el fabricante, conecta muchas unidades interiores a una o pocas unidades exteriores mediante una única red de tuberías frigoríficas. Cada unidad interior se regula por separado y el compresor ajusta su velocidad a la suma de demandas. Esas unidades interiores pueden ser de conductos, de cassette o murales, de modo que un mismo sistema VRV para empresas puede combinar varios tipos de terminal en el edificio.
Cuando se habla de conductos o de cassettes como opciones independientes, normalmente se hace referencia a equipos partidos de expansión directa: una unidad exterior por cada unidad interior, o por cada pareja o trío de interiores en configuraciones twin. Con conductos, la máquina queda oculta sobre el techo y el aire sale por rejillas; el cassette se encastra en el techo y sopla en cuatro direcciones desde un único punto. La comparación útil es, por tanto, red centralizada frente a equipos sueltos, y después qué terminal conviene en cada sala.
Comparativa de VRV, conductos y cassettes en oficinas
La tabla resume cómo se comportan las tres opciones en lo que más pesa en una oficina. Para conductos y cassettes se considera la versión con equipos partidos independientes, la alternativa habitual al VRV en plantas pequeñas y medianas. Ninguna columna gana en todo: al final manda la planta concreta y el uso que se le da.
| Criterio | VRV | Conductos (equipos partidos) | Cassettes (equipos partidos) |
|---|---|---|---|
| Control por zonas | Cada unidad interior con su mando y su horario | Un equipo por zona o compuertas motorizadas en la red | Una zona por equipo, o por grupo en twin |
| Falso techo | Depende del terminal elegido | Imprescindible, con altura para máquina y conductos | Necesario, con menos altura que los conductos |
| Ventilación con aire exterior | Necesita recuperadores o una red de ventilación propia | Admite conectar la toma de aire exterior a la red | Necesita una red de ventilación aparte |
| Ruido en el puesto | Bajo si los terminales están bien elegidos | El más bajo, la máquina queda lejos de las mesas | Moderado, la unidad está sobre la zona de trabajo |
| Unidades exteriores | Pocas para toda la planta | Una por equipo | Una por equipo o por grupo |
| Cambios de distribución | Flexibles dentro de la capacidad de la red | Obligan a modificar conductos y rejillas | Sencillos si se recolocan unidades |
| Mantenimiento | Centralizado, con técnicos que conozcan el sistema | Registros en el techo para filtros y desagües | Filtro accesible desde abajo, limpieza rápida |
La distribución de la planta decide más que el catálogo
Una planta diáfana con un gran espacio de trabajo y pocas salas cerradas se climatiza bien con conductos: dos o tres equipos ocultos y una difusión uniforme. El problema aparece cuando la planta se compartimenta en despachos y salas de reuniones con usos y horarios distintos. Con equipos sueltos, cada estancia pide su propia unidad exterior, y la cubierta o la terraza se llenan de máquinas.
Ahí el VRV empieza a compensar. Una sede con muchas estancias, fachadas con orientaciones distintas y salas interiores que necesitan frío incluso en enero encaja con una red centralizada, sobre todo en su versión con recuperación de calor. En cambio, en un despacho profesional de un entresuelo del centro, con tres o cuatro salas, unos equipos de conductos con zonificación suelen resolverlo con menos inversión y menos complejidad.
Los cassettes ocupan un lugar intermedio. Funcionan bien en zonas abiertas con poca altura disponible sobre el techo, como recepciones o áreas de atención al público. Su punto débil en una oficina es el ruido y el chorro de aire sobre mesas fijas, así que conviene situar los cassettes de gama comercial sobre pasillos y no encima de los puestos.
La ventilación, que ninguno de los tres resuelve por sí solo
Ni un VRV ni un cassette renuevan el aire de la oficina: toman el aire de la sala, lo enfrían o lo calientan y lo devuelven a la misma sala. El RITE exige aportar aire exterior en función de la ocupación, y ese caudal debe llegar filtrado y, a ser posible, atemperado. En equipos de conductos se puede conectar una toma de aire exterior a la red; con VRV y cassettes lo habitual es una red de ventilación independiente.
El RITE obliga además a recuperar la energía del aire expulsado cuando la extracción mecánica pasa de 0,5 m³/s, cifra fácil de alcanzar en una planta de oficinas con bastante ocupación. Por eso la ventilación debe decidirse a la vez que la climatización: condiciona el espacio libre en el falso techo, los pasos de conductos por fachada o cubierta y la potencia final de las máquinas.
En València hay un factor añadido, la humedad del verano. Con mucha ocupación o cerca de la costa, la carga latente es alta, y un equipo sobredimensionado que enfría muy deprisa apenas deshumidifica: queda una sensación pegajosa aunque el termostato marque la consigna. El cálculo debe contemplar esa humedad, no solo los grados.
Dos límites que conviene conocer en unidades exteriores y refrigerante
La ordenanza acústica municipal de València veta las condensadoras en los patios de luces interiores y remite a las normas urbanísticas del Plan General para ubicarlas en edificios existentes. En un edificio residencial con oficinas en sus plantas, eso suele dejar la cubierta como opción principal, con el acuerdo de la comunidad. Un VRV reduce mucho el número de máquinas que hay que subir y colocar allí.
La cubierta impone además condiciones duras. El 10 de agosto de 2023 el observatorio del aeropuerto de València registró 46,8 °C, el máximo de su serie. Una unidad al sol, junto a otras que descargan aire caliente, aspira aire mucho más caliente del previsto, y eso cuenta al elegir el equipo y al separarlo de muros y de otras máquinas.
El VRV tiene además un condicionante propio: la carga de refrigerante del circuito recorre todo el edificio. El Reglamento de seguridad para instalaciones frigoríficas, aprobado por el Real Decreto 552/2019, limita la carga admisible en relación con los locales donde se encuentran las unidades interiores, y en despachos pequeños puede obligar a añadir detección de fugas o válvulas de corte. Con equipos partidos, cada circuito lleva mucha menos carga.
Qué preguntar antes de aceptar una propuesta
Antes de comparar ofertas conviene que todas respondan a las mismas preguntas. Si una propuesta no aclara alguno de estos puntos, quizá se compara con otra que sí los incluye y por eso parece más cara. La lista sirve igual para una sede nueva en la zona centro, Eixample y Extramurs que para renovar una instalación antigua.
- Cuántas zonas de control tendrá la planta y quién podrá modificar consignas y horarios.
- Cómo se resuelve la ventilación con aire exterior y si incluye recuperación de calor.
- Dónde irán las unidades exteriores y qué autorizaciones de la comunidad o del Ayuntamiento hacen falta.
- Qué refrigerante utiliza el sistema y cómo afecta su carga a las salas más pequeñas.
- Qué nivel sonoro se espera en los puestos de trabajo y en las salas de reuniones.
- Si la potencia supera los 70 kW y quién redacta el proyecto que en ese caso exige el RITE.
- Cómo se accede a filtros, desagües y unidades interiores para el mantenimiento.
En resumen para tu empresa
No existe un sistema mejor en abstracto, sino uno que encaja con la planta, el número de zonas, la ventilación necesaria y el sitio disponible para las máquinas. Por eso la elección debería empezar con una visita al edificio: medir la altura del falso techo, revisar la cubierta, conocer los horarios de cada área y comprobar qué permite la comunidad. Solvenic Valencia hace esa visita técnica en oficinas de València y su área metropolitana y entrega por escrito, sin compromiso, una propuesta razonada.
Preguntas frecuentes
¿Un VRV gasta menos que varios equipos de conductos?
Depende del uso. El VRV aprovecha mejor el funcionamiento a carga parcial y, en su versión con recuperación, traslada calor de unas zonas a otras, lo que favorece a edificios con muchas estancias y demandas simultáneas. En una oficina pequeña con horarios homogéneos, unos equipos de conductos actuales bien dimensionados pueden consumir de forma parecida. El control también pesa: apagar zonas vacías y limitar consignas influye tanto como la tecnología elegida.
¿Se puede combinar un VRV con unidades de conductos y cassettes?
Sí. Un mismo VRV puede alimentar unidades ocultas en los despachos, cassettes en las áreas diáfanas y murales donde no hay techo registrable. La elección del terminal depende de cada estancia, y todos comparten red frigorífica y control. Lo que no se mezcla en un mismo circuito son unidades de fabricantes distintos, porque la red y el control dependen del sistema concreto que se instala.
¿Necesito permiso para poner las unidades exteriores en la cubierta del edificio?
Si la cubierta es un elemento común, la comunidad debe autorizarlo, y la ubicación tiene que respetar las normas urbanísticas municipales y los límites de ruido de la ordenanza acústica de València. En edificios catalogados o situados en Ciutat Vella intervienen además los servicios de patrimonio. Conviene resolverlo antes de cerrar el sistema, porque condiciona cuántas máquinas caben y dónde.



